jueves, junio 23, 2016

Obertura de Don Giovanni

 Quiero hacer algunos comentarios sobre esta obertura para, si puede ser, mejorar las sensaciones de su escucha. Como todas las obras clásicas, y especialmente tratándose de Mozart, es preciso agudizar la atención todo los posible para apreciar lo que sucede a cada segundo en la audición de esta obra. Cuantas mas veces se escucha, mas detalles asombrosos se descubren, y esto sigue pasando aun después de años de audiciones.

 Como ocurre en Mozart la densidad de genialidades y hallazgos en el orden musical es enorme. Lo primero que sorprende es la enorme tensión que despliega en pocos segundos, con esos marcados y cortantes forti iniciales inmediatamente seguidos de un dialogo entre los vientos más que inquietante, como abriendo poco a poco el telón a una escena sumamente angustiosa y tensa.


 A continuación comienza un diálogo de los vientos sostenidos por un caminar siniestro de las cuerdas. En esta obertura se alternan constantemente la tensión (con sus forti) y la distensión (con sus piano), sin que se pierda ni un ápice de continuidad de la acción sino todo lo contrario. 


 La entrada de los violines con una melodía huidiza, siniestra con sus sincopas que dan sobre abismos parece inaugurar la música de terror en la historia de la música. ¿Ha habido antes, en alguna obra,  tanta tensión acumulada en tan poco espacio?.


 En el sentido figurativo, la idea de la muerte se presenta en su aspecto de terror implacable. Hay que tener en cuenta que este preludio es la antesala de la escena final en la que un muerto, el comendador, viene a llevarse al libertino (pedazo de cabrón) y su escudero al mas allá..


 El apogeo de este preludio se encuentra en los compases 27-28. Como detalle solo fijarse en lo que suben las flautas hasta esos agudísimos tonos:

 
 
 Este preludio termina con una pacificación rápida (en solo dos compases) de los vientos que da lugar a la segunda parte de la obertura, mucho mas cercana de la acción 'humana' de los personajes de la opera.



 Todo este preludio sera amplificado, con las voces del comendador, Don Giovanni y Leporello al final de la opera, considerada unos de los momentos mas notables de la historia de la música. Mozart ira poco a poco precipitando al vacío a los personajes en una cada vez mas agitada y tortuosa partitura.

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