Os presento el que quizás sea el movimiento mas hermoso de todos los conciertos para Brandeburgo de Bach. Primaveral, animado, a veces algo melancólico (1:30) pero recorrido por un hilo conductor continuo y bello de principio a fin. Progresivamente el movimiento se va volviendo mas meditativo y profundo y las variaciones de las mismas frases lo denotan (2:16).
Pero de repente, en el minuto 3:06 sucede algo milagroso. El pasaje que se abre hace que la atmosfera se enrarezca: el contrabajo derrama unas frases inmensas que giran continuamente y periodicamente hacia el registro mas grave, mientras violines y vientos dialogan entre sí. En 3:34 se hace el milagro. Este pasaje, cuando se conoce bien y se escucha con el corazón es de una indescriptible profundidad y belleza, va perdiendose lentamente en la lejanía, con una ternura y suavidad infinitas, permitiendonos tocar al paraiso musical bachiano, antes de la vuelta al primer tema en 4:23.
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